Marcos 1:3 "Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas."
Marcos 1:3 "Voz del que clama en el desierto: Preparad el caminodel Señor; Enderezad sus sendas."
HANUKKAH: FIESTA DE LAS LUCES
Jesús y la celebración de Hanukkah
Por Ap. Daniel Guerrero

JESÚS CELEBRÓ LA FIESTA DE LAS LUCES

El Señor Jesús observó la celebración de Hanukkah en el Templo durante el invierno del año 29 dC (Juan 10:22-39). Justo antes de esta fecha, a los judíos se les dio dos "ejemplos" de Jesús como el Buen Pastor (10:1-5 y 10:7-10), y la interpretación de Jesús de estas parábolas (10:11-18). El lector judío inmediatamente reconocería la connotación mesiánica de este mensaje; pues el Mesías davídico sería un pastor (Ezequiel 34).

Días después, mientras caminaba por el pórtico de Salomón, en el lado oriental del recinto del Templo, algunos judíos se le acercaron y le preguntaron directamente: "¿Eres tú el Mesías?" (10:24). Jesús tuvo que tener cuidado en cómo Él respondía a esa pregunta. Durante esta Fiesta, una multitud de judíos tenían al máximo la fiebre nacionalista, y estaban de visita en Jerusalén, el máximo símbolo religioso y de identidad nacional. Así que, la palabra "Mesías" podría por sí sola desencadenar disturbios, debido a sus fuertes connotaciones nacionalistas y políticas.

La oficina de inteligencia romana, tenía su sede en la Torre Antonia, al noroeste del Templo, y era consciente de una canción popular titulada "Salmo de Salomón: cántico al Rey". En esta canción, compuesta por un fariseo, a mediados del siglo I a.C., el Señor era reconocido como rey y un gobernante davídico que reinaría para siempre. Él describía cómo éste el último gobernante Asmoneo alejó a la gente de la Torá (la Ley) y el pueblo fue castigado por los romanos bajo el mando de Pompeyo. Y él ora para que el Señor se levante a un rey, al Hijo de David, para reinar sobre Israel. De esta manera, este rey "destruiría a los gobernantes injustos", "sacaría a los gentiles de Jerusalén", "expulsaría a los pecadores", "aplastaría la arrogancia de los pecadores," y "destruiría a las naciones rebeldes". Todo esto se llevaría a cabo por su rey, el Mesías Señor (Salmos de Salomón 17). Si Jesús respondía abiertamente a esa pregunta, las autoridades romanas le habrían detenido como un acto de insurrección.

Jesús, sin embargo, respondió a la pregunta de manera afirmativa, pero no de manera directa como los judíos esperaban. Cuando respondió, él tuvo cuidado de no utilizar el mismo término contemporáneo usado por los judíos.

Y tras señalar la seguridad que tiene un creyente en el Señor Jesús por la fe en Él, añadió: "Yo y el Padre uno somos" (10:30). Esa declaración sí tuvo fuertes connotaciones religiosas para la Fiesta que se celebraba en ese momento. Los reunidos en el Monte del Templo, recordaron los acontecimientos de casi 200 años atrás, en el mismo monte donde, Antíoco IV, un simple hombre, se proclamó como un dios. Jesús, la manifestación en carne humana de Jehová, hizo la misma afirmación, ¡pero su afirmación sí era verdad! Y por eso los judíos tomaron piedras para apedrearlo por blasfemia, ya que, en su pensamiento, Jesús era un hombre que se hacía Dios (10:31-33). Jesús les declaró que Él era el cumplimiento de Hanukkah, diciendo que el Padre "era santificado" en el Hijo de Dios, enviado al mundo (10:34-36), El Padre estaba en Él y Él en el Padre (10:38). Y la palabra griega para "santificar" (jagiázo: Strong 37), también podía ser traducida del hebreo (janák: Strong 2596, 2598), que significa "dedicación, consagración" o Hanukkah (janukkáh)

Ahora, también es muy interesante que, de acuerdo al relato apostólico de los Evangelios del Nuevo Testamento, Jesús nunca celebró su cumpleaños (ni tampoco Sus apóstoles ni la iglesia primitiva), pero Él sí celebraba la Fiesta de la Dedicación y las Fiestas solemnes de Jehová (Lev. 23). ¿Será que podremos hacer lo uno sin dejar de hacer lo otro? ¿Será que podremos celebrar la Fiesta de las Luces y la Fiesta de la Navidad?

JESÚS: LA LUZ DEL MUNDO

Menorah de Hanukkah o de 9 brazos
Hemos visto que el mismo Jesús, la Luz del mundo, celebró la Hanukkáh, lo cual está registrado en Juan 10:22-23, cuando Él estaba caminando en el Templo de Jerusalén y en el pórtico de Salomón durante la Fiesta de la Dedicación.

En la celebración de Hanukkah, se utiliza una menorah especial como un símbolo del milagro del aceite. A diferencia de la menorah del Templo que tenía siete ramas, la menorá de Hanukkáh, la chanukkiah, tiene nueve. Ocho ramas que significan los ocho días que el aceite duró encendido en el templo, y el noveno brazo, Shammas, llamado "la rama Siervo", que se encuentra por encima o en el centro, y es la vela con la que se encienden todas las otras ocho velas, cada día.

El original del Menorah de siete ramas dado a Moisés en el Éxodo, simboliza la promesa de la iluminación, que había de venir a través del Ungido de Dios, Jesús (ver Éxodo 25:31-40 y 37:17-24).

La Chanukkiah no sólo simboliza la iluminación a través de Jesús, pero añade el octavo brazo, que apunta a un nuevo comienzo; más el noveno brazo, Shammas, la rama Siervo, con la cual se encienden las otras ocho ramas.

En Mateo 20:28, Jesús dijo: "el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos".

Jesús es la luz eterna del mundo, que ilumina el camino para un nuevo comienzo, a todos los que vienen a Él.

En Juan 8:12, Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida".

Cuando observamos la Fiesta de Hanukkah, no sólo reflexionamos sobre un acontecimiento trascendental en la historia: el levantamiento de los judíos contra sus opresores extranjeros, que resultó en la libertad religiosa para la gloria del Dios de Abraham, Isaac y Jacob; pero también podemos mirarla como un verdadero momento de celebración de la Luz del mundo, Jesucristo, que ilumina al mundo con la promesa de una vida nueva, un nuevo comienzo para todos los que vienen a Él. ¡Y que estamos a la espera de Su regreso con nuestras propias lámparas encendidas con Su aceite y con Su Luz!

Así como el Templo fue limpiado y dedicado de nuevo, también nosotros, como creyentes en Jesús nuestro Mesías Salvador, debemos recordar que también tenemos que limpiarnos y volver a dedicarnos a Él una y otra vez. Así Hanukkah es una fiesta que nosotros, como cristianos, podemos celebrar también, e incluso deberíamos celebrarla recordando que ¡Jesús es la Luz del Mundo!

Así que, en diciembre, podríamos celebrar la concepción y el nacimiento de Jesús, la Luz del mundo; y disponernos a final de año, como Templo del Espíritu Santo, consagrados y dedicados, a vivir para la gloria de Su santo Nombre y la salvación de muchos.
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